20 abril 1986

 

 

 

 

 

 

Ensamblaje de vidrio y carne en una fusión imposible, donde los elementos sólo entran en contacto en el momento de la acción. Vidrio que corta los tejidos limpiamente, carne sacralizada mediante rito de sangre, exposición de vísceras estéticas, muestra de palabras inconfesables, expresión del corte y la cesura, lenguaje de la conciencia dividida.

Vidrio, Duro, Transparente, Incoloro, Inodoro, Aislante, Cortante, Pesado, Silicio.

Carne, Elástica, Opaca, Coloreada, Olorosa, Conductora, No cortante, Menos pesada, Carbón, agua, minerales.

Relaciones de la figura con el paisaje, superación de los ingredientes literarios, búsqueda de una plástica desargumentalizada, liberada de los elementos narrativos propios de la literatura. Protagonismo de la figura y sus relaciones con el entorno.

—Hacia la superación del protagonismo de las figuras y objetos y de sus relaciones con el medio.

—Identidad de los objetos y figuras de los géneros tradicionales, mediante las nociones de fondo, atmósfera, con el entorno y las correspondientes relaciones.

Impresiones de Madrid, abril del 86, durante ARCO. De la seducción que ejercen los objetos hacia la seducción que imponen los medios de comunicación. Presiento un clima provocador/evocador, inductor/reductor de imágenes que a su vez nos significan realidades intraducibles. En esta feria de encuentros uno se va recomponiendo poco a poco, a medida que el lenguaje plástico, hasta ese momento reservado —para una minoría, para una élite— se va desvelando y muestra su rostro de colores casi encontrando su luz en la percepción. Uno tiene la sensación de que —a pesar de que sabemos que lo que vemos en una feria no es todo— se trata de un encuentro que tiene que ver con la expresión de realidades que se contradicen desde hace mucho tiempo. El mercado de los objetos que un día fueron parte de un proceso creador, hace que los artistas adivinemos detrás de las obras, incluso la indiferencia ante lo demasiado conocido, como una forma extrema, casi extinta, de afirmar un yo.

De la seducción que provoca el objeto hacia la seducción que ejercen los medios de comunicación. Seducción que parte de la capacidad que posee el sujeto para digerir e interpretar la imagen que le ofrece el medio en cuestión, de la manera en cómo lo asume integrándolo en su experiencia cotidiana, de cómo se defiende de él cuando no le ofrece la imagen alguna vez soñada o intuida. Tan profundo es a veces el abismo, tan alejado de cualquier posibilidad de unión, de síntesis feliz, que el sujeto trasciende cuando la misma contradicción deja de provocarle, cuando la imagen responde a sus expectativas.

Proyectamos nuestra humanidad, nuestra reflexión, sobre los objetos y vivimos con ellos, albergando por un momento el signo que nos devuelve al mundo del sentido.

Transito entre objetos que me provocan inquietud y entre otros, los más, que no me dicen nada, o en medio de aquellos que suscitan en mí los mejores gozos, que entonces ya no son vividos como objetos sino como creaturas vivas. Estos últimos son siempre aquellos que no se dejan asumir como tales objetos.

La tendencia a las relaciones humanas asépticas en los núcleos urbanos tiene como consecuencia el ansia de contacto, la condición de toda comunicación, el intercambio.

7 noviembre 2017Enlace permanente