Reflexión en torno a un objeto

 

 

 

 

 

Así, tras esa ruptura profunda, nuestro animal artista se refugió en la Magia, en el Animismo, en la Filosofía y finalmente en la Ciencia buscándose a sí mismo, buscando incesantemente una explicación y expresándose mediante signos. Imitó las formas de la naturaleza en un intento de apropiarse mágicamente de ella o de propiciar la posesión de sus criaturas: de la raíz de un árbol construyó formas plásticas que estarían cerca del latir misterioso del bosque. Más adelante tallaría en la piedra las formas del politeísmo y acabaría esculpiendo a la mismísima casta sacerdotal de la que provenía en el frontispicio de los templos, acabando tan insigne tarea escultórica en el diseño de la central nuclear, necesaria una vez más para la conquista.

En medio de este estado de cosas, nuestro artista se siente una vez más desorientado y solo frente al monstruo —el de la Civilización ésta vez— como antaño lo estuvo frente a una Naturaleza descomunal e imprevisible. Si antes se asustó ante la tormenta y el rayo, ahora se aterroriza ante la bomba de neutrones y el rayo láser: en ambos casos el miedo le inunda, y en ambos casos también es un miedo a sí mismo, a su naturaleza y a su propia obra. El Sapiens Sapiens se lamenta con miedo de lo que construyó para vencer al mismo miedo. Nuestro artista se siente aún más solo ante tan gigantesco secreto desvelado, ante ese vacío aún más vacío que aparece ante él y dentro de él, formulando la Teoría de la Relatividad e inventando el microscopio electrónico para demostrarla.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Reflexión en torno a un objeto. Técnica mixta, vidrio serigrafiado sobre lienzo y madera. 200 x 400 cm. 1991)

16 diciembre 2017Enlace permanente