El artista mira en su interior

 

 

 

 

 

 

 

 

El artista mira en su interior, siente su corazón que late y vive, que transmite y suscita como mensajero de lo inefable. Para ello debe limpiar su corazón, meditar sobre su intención y ser como un espejo, como un tubo sonoro por el que libremente ha de circular la energía que todo lo recorre y penetra, sintiendo entonces los dioses y los símbolos como cualidades de lo Único, los colores como cualidades de la Luz, las articulaciones como inconmensurables actos de adoración. Lo creado en permanente adoración: lo Único henchido de lo Único.

La interacción entre los polos de esa Dualidad Estructural se produce tanto en la Naturaleza como en la Cultura. La naturaleza reflexiva de nuestro artista, su actitud especulativa y lunar le ha llevado incluso al análisis del propio proceso reflexivo, de los medios de conocimiento y de expresión, sometiendo a decodificación el propio discurso plástico. Una característica de nuestro ya viejo siglo XX ha sido llegar a síntesis aparentes negando —como si ello fuera posible— alguna de las partes en conflicto dentro de la Dualidad Estructural. Los racionalistas doctrinarios, excluyendo la intuición en una actitud idólatra hacia la Ciencia negaron su propio progreso: en el campo del arte, los constructivistas puros. Por otro lado los “artistas” que, siguiendo la tradición naturalista y romántica, idolatraron la inspiración, atribuyéndola en muchos casos a la realidad sobrenatural y rechazando, aparentemente, la teoría, el proyecto. Aparentemente, porque en realidad no es así: tanto una postura como otra se interaccionan mutuamente. El constructivista, geómetra, participa también de lo emotivo mediante el color y casi diríamos mediante la forma, ya que por experiencia sabemos que forma y color no existen en la Naturaleza separadamente.

El expresionista abstracto, gestual intuitivo, “construye” la forma, no puede evitar que su gesto devenga en una dirección y no en la otra o las otras posibles, siguiendo una trayectoria, articulando un discurso, una estructura organizada, significativa y formal. También el constructivista, con su progresiva conciencia de las relaciones abstractas, de la estructura numérica de la Forma, percibe sensorialmente las formas: el triángulo, el círculo, siendo atravesado por su contenido profundo.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Caída. Técnica mixta sobre lienzo. 1994)

 

21 febrero 2018Enlace permanente