Contenido y forma

 

 

 

 

 

 

 

 

Cézanne defendía que “una inteligencia que organiza poderosamente es la colaboradora más preciosa de la sensibilidad…”, en cualquier actividad creativa. El artista puede modificar algunos factores, conociendo algunas de las leyes de la Creación, en profunda y estrecha colaboración con ella, despojándose de todas las vivencias del yo, que se opone a ello. Ha de trabajar bordeando los límites de lo que conoce. Cuando penetra en el mundo del significado su seguridad se debilita y necesita una diferente actitud. Los iconos empiezan a moverse, las cualidades a manifestarse. Sólo entonces, una contemplación activa y consciente puede penetrar en el contenido, apareciendo la posibilidad de lenguaje, de comunicación. Cansado de elucubrar, su atención pasa sin obstáculo desde su corazón hacia el mundo, sintiendo que el contenido y él son la misma cosa.

El significado es su vida interior, la síntesis de su experiencia vital en el presente. A veces la Forma se interpone cuando alcanza una importancia desmesurada. Otras veces, forma y contenido se le confunden… escucha la Forma, siente la música profunda del color.

Velos y más velos que caen… muros que se derrumban, grietas de la Gran Pirámide truncada y despuntada… contenidos que se desbordan sin cauce, perdiendo su articulación… hasta llegar a las emociones.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Instalación “La melancolía sin forma” Río Shimenawa. Kiusyu. Japón, Shimewaru 1997)