Del ser de la Pintura

 

 

 

 

 

 

 

 

El siglo XX produjo muchas obras plásticas que no son pintura. El arte cinético, Julio Le Parc, el arte conceptual, Beuys, el op art y otras propuestas visuales que no son pintura en un sentido estricto.

Pero yo me pregunto ahora por la Pintura, tras todas esas opciones visuales legítimas de las últimas vanguardias y en plena emergencia del medio digital. Las posibilidades de este medio y de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación asociadas a él, son inmensas aunque aporten poco o nada a la Pintura y lo hagan, en todo caso, a la Historia del Arte…, pero mi pregunta, mi indagación quiere aclarar si aún es posible pintar con un sentido, si aún la Pintura puede aportar nuevas lecturas y continuar componiendo lenguajes dentro de su propio ámbito.

Realmente, las posibilidades estilísticas y conceptuales que se han desplegado a lo largo del siglo XX son innumerables y exhaustivas. Es verdad que la fotografía, el cine y el video han hecho realidad o, al menos, han facilitado una mimesis aceptable y una creación visual en muchos casos asombrosa. En el caso del cine, su desarrollo comercial ha tenido lugar, sobre todo, a expensas del teatro. Hoy, el teatro, con relación a la producción seriada de video digital está en la misma situación que la pintura con relación a las artes visuales digitales, séase la fotografía digital o la videoinstalación.

Observar un cuadro, convivir con él, parece ya cosa del pasado. Los propios materiales se ennoblecen, los pigmentos apuran su luminosidad y se acicalan para un espectador que a lo mejor ya no existe, porque las nuevas tecnologías están cambiando no sólo nuestros hábitos y maneras de pensar sino también nuestra forma de mirar y observar el mundo. ¿Podremos serenarnos ante un plano coloreado? ¿Será posible contemplar unas manchas de pintura sin distraernos con los signos digitales que nos inundan por todos lados?

30 agosto 2017Enlace permanente