El Aliento de la Compasión

 

 

 

 

 

La vuelta al primitivismo que invocaron los precursores de nuestro siglo —Picasso, Matisse, Kandinsky y un largo etcétera— no expresa sino la intuición de que encontraremos en ese nuevo estadio nuestra unidad perdida. Esta intuición no es el instinto de las otras especies animales sino la Naturaleza recuperada desde la conciencia, desde esa conciencia que escucha a su encarnación inmediata e inseparable.

Esto siente el artista mientras las formas hieren con su propio límite la sensibilidad que las circunda. Una forma roza sus sentidos y les otorga por un momento realidad. Sus ojos son porque ven y miran, sus manos porque tocan… sus oídos escuchan la forma.

En el equilibrio de las formas, en la manera cómo se articulan unas en otras, el artista percibe la danza energética de la Creación. Creación como despliegue formal en el Uno Indiferenciado y Absoluto.

Las formas viven y existen constituyéndose basándose en diferencias: Rojo NO ES verde… dulce NO ES amargo. Forma segregada.

En lugar de constituir un “Paraíso perdido”, el mundo de las formas, en su inmensidad inabarcable pero finita, puede ser un jardín si el ser humano se reconoce como parte, actor y protagonista de la danza cósmica, danza de las estrellas y de los pueblos, baile en medio de una totalidad de colores innumerables donde es posible la ternura.

En su encuentro con las formas vive nuestro artista diversas realidades. Por un lado encuentra las formas de la Naturaleza, el gesto aparentemente caprichoso pero lleno de sentido de una rama, una raíz o la bella estructura de un animal en movimiento. Por otro lado, halla las formas de la Cultura, las construcciones rigurosas de las Formas Puras, las formas geométricas conceptualizadas y llenas de misterio. En su encuentro con estas diferentes clases de formas vislumbra la contradicción que ha acompañado al ser humano desde que sabemos, la dualidad expresada en éste caso en la antinomia Cultura/Naturaleza o Arte/Naturaleza. Dualidad que impregna asimismo el universo que conocemos: el orden y el caos, la expansión y la contracción… sístole y diástole… hasta el Aliento de la Compasión.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Composición. Técnica mixta y vidrio serigrafiado sobre lienzo. 1996)

30 enero 2018Enlace permanente