El cerco a la Pintura

Las nuevas disciplinas artísticas, el video y la producción de contenidos digitales, relegan y reducen aún más el espacio pictórico, que quedó en entredicho a finales del siglo XIX con el surgimiento de la fotografía.

Por un lado los gestos y las geometrías de las vanguardias casi han agotado el repertorio temático, los medios y los procedimientos. Por otro, esas nuevas tecnologías que son capaces de reproducir los efectos propios de las diferentes disciplinas pictóricas. Hoy, con PhotoShop podemos reproducir en una pantalla los rasgos propios de las pinceladas del óleo, el acrílico o la acuarela y los difuminados del carbón o el pastel. Con la aparición de las impresoras 3D no está lejos el día en que sea posible pintar con el grosor propio de la materia pictórica de que se trate.

Por eso, la pintura estará viva como disciplina artística no sólo mientras pervivan las obras en los museos y los contenedores de arte, sino en tanto en cuanto existan hombres y mujeres capaces de enfrentarse a un lienzo en blanco, con un pincel cargado de pintura o con la mano desnuda si es preciso.

Lo mismo que ocurre en el ámbito pictórico podemos observarlo también en el ejercicio de la lectura, allí, en esta misma pantalla donde nuestros ojos ya no perciben las texturas del papel ni podemos ya oler el paso del tiempo por las bibliotecas y librerías….hoy el libro electrónico nos permite encontrar el volumen inhallable y leerlo en su pantalla luminosa.

Internet hace que los mensajes sean cada vez más breves y concisos. ¿Quién lee hoy un ensayo de más de cincuenta páginas o una noticia que ocupe más de un párrafo?

Es difícil imaginar que la pintura acabe disuelta en la memoria del folclore, que acabe su andadura como lo han hecho las diversas técnicas artesanales, hoy convertidas en espectáculo museístico en ferias medievales al aire libre. ¿Acabaremos los pintores con un pequeño cuadro y un minúsculo caballete haciendo el simulacro del arte de una manera tan circense? Todo podría ser.

Así, las ya viejas vanguardias y las novísimas tecnologías han cercado el quehacer propio de la pintura, aunque aún existamos los pintores, aunque todavía pintemos, aunque ahora sea todavía mas difícil mantener el estatus artístico propio de la pintura, su razón de ser necesaria en el conjunto de las prácticas que tienen por objeto la expresión de esa necesidad interior del ser humano que, algunas veces aunque no siempre, aboga por una experiencia de la Belleza, incluso por una experiencia estética que ahora se desliza entre las incesantes imágenes de la publicidad y de los medios audiovisuales que conforman la red.

(Ver Notas sobre Arte y Belleza, en el blog de Esteban Díaz Cambiar el mundo)

22 Abril 2015Enlace permanente