Experiencia unitaria

 

 

 

 

 

En cierto sentido, el llamado artista abstracto recorre el mundo visible a través de su reflejo en las ideas para devolver nuevamente su contenido a través de las formas. Su búsqueda es un caso particular y expresivo de lo que se ha dado en llamar una “vía gnóstica”.

Entre Forma y Contenido se mueve el artista integrándose en la experiencia unitaria, criatura por momentos regalada con la experiencia del Creador. Dice Ibn ‘Arabí que “… para el hombre que ha alcanzado la Unidad, para el gnóstico —’arif—, el siguiente paso es volver al mundo de las formas, al mundo de lo diferenciado, de lo múltiple…”.

El artista, que busca sin descanso al Creador que vive dentro del “Sí mismo”, reanuda una y otra vez su quehacer metafórico y vacío, rastreando entre los átomos de su materia hueca un atisbo de contenido, un leve aroma del significado. A veces siente cómo la Creación se detiene, reanuda la Forma el movimiento, redundando en sí misma… otras se le muestra sin contenidos, reducido ya el significado a sus cenizas: Vacío silencioso, inmóvil, dispuesto al más leve signo concebible.

A veces son las formas desplegándose en lo Uno sin detenerse ni repetir sus articulaciones —colores indescriptibles de la existencia— inclasificables en su prodigalidad. Arte y Naturaleza confundidos. Sujeto fundido en el Universo, átomo a átomo… permeable hasta la inexistencia.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Blanco Mar de Enmedio. Fresco a la cal. Detalle. 1997)