Fondo y forma

 

 

 

 

 

Fondo y Forma, espacio y objeto en su realidad inseparable. Hombre y Naturaleza. Hombre y medio ecológico. Hombre y universo. Luz y color. Forma y color… hasta agotar todos los pares de la antinomia.

Quizás en el deseo de trascender esa dualidad, de cerrar esa herida —Goya, Delacroix, la Tradición Romántica— se halle ese afán de síntesis que late en el artista contemporáneo, como búsqueda de la Unidad perdida como intento de devolver al ser humano su condición integral. Este afán tiene todas las características para constituirse en lo que la Historia del Pensamiento ha dado en llamar una vía gnóstica, porque ¿Qué es el Arte sino aquello que nos hace recordar al Creador? metáfora deslizada desde lo intangible, como un regalo…, ocupación inútil para los que sólo creen en aquello que están viendo.

Ciertamente que el artista se vale de la forma para componer un lenguaje, para verter lo inefable en el caudal de los signos y deshacerlos en el umbral del Ser, para devolver al ser humano su memoria y recordarle su condición de criatura, de ser que percibe y siente. Ese recuerdo, silencio sonoro en el que lo Creado y el Creador se confunden no es ya sólo un estado de éxtasis para sujeto alguno pues no queda ya entonces nada del Sujeto ni del Objeto como tales: sólo hay Ser.

Ese recuerdo ni tan siquiera pertenece ya al artista porque “ya no hay artista”. Ese silencio ni siquiera calma de la tensión y el desasosiego, y sin embargo esto piensa, esto sabe, esto siente, todavía busca y todavía espera, desparramado por el tiempo entretiene el vacío con la inquietud del enamorado y en ésta tarde deja pasar colores y sonidos, sensaciones, imágenes…. aún hay sujeto, sujeto por lo Otro.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Luz de los olivos. Fresco a la cal, técnica mixta y vidrio serigrafiado sobre lienzo. Díptico 1998)

7 febrero 2018Enlace permanente