Interioridad

 

 

 

 

 

El artista, que había vivido y contemplado su interioridad, vuelve su mirada hacia el mundo —extrañado de él—. En su meditación se había sentido el Único, el Solitario Creador, olvidando por momentos su condición de criatura. Su análisis se había ido convirtiendo en una autopsia hasta sentir entre sus dedos los trozos evidentes de un cadáver desmembrado en sus distintas partes, un juguete destripado en las manos de un niño. Su curiosidad le había llevado lejos, demasiado lejos del principio. Sabía ahora de la vacuidad de eso que llaman “existencia“, conocía algunas de las leyes de la Forma, dominaba muy bien el uso de las herramientas y los medios, disponiendo ya de una técnica y de un lenguaje, pero se había quedado vacío, mudo y atónito. En una vivencia paradojal se debatía olisqueando la infinitud, borracho de información y de conceptos, sintiendo en su pecho la voz nostálgica del regreso, la llamada al sendero claro y luminoso del contenido, de la palabra, del árbol, el viento y la sonrisa.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Instalación “La melancolía sin forma” Río Shimenawa. Kiusyu. Japón, Shimewaru 1997)

19 junio 2018Enlace permanente