Las formas y la vida interior

 

 

 

 

 

 

 

Primero tuvo que liberarse de los dioses, de las figuras y de los ídolos. Su iconoclastia fue consecuencia de su anterior idolatría. Se limpia ahora de su adoración hacia las formas y se refugia escuchando su corazón, dirigiendo su atención a la fuente del significado. Para él, el mero juego de las formas no puede ser el contenido del Arte. Siente danza, ritmo, construcción pero tras todo ello siente el latido de otra cosa.

A propósito de ello, el maestro de Bhakti Yoga —Sendero de la Devoción— Swami Vivekananda ha dicho: “Las formas sólo tienen valor en cuanto sean las expresiones de la vida interior. Si ellas han dejado de expresar la vida, destruidlas sin compasión”.

El mundo del significado es tan misterioso e implica tantos procesos y realidades —aprehensión, reflexión, memoria—, tantas variables, que sugiere y apunta a otros planos de la conciencia, planos de “pensamiento visual” según la terminología acuñada por Rudolph Arnheim.

Texto: “De la naturaleza y las Culturas”. Publicado por Área de Cultura-Museo, Ayuntamiento de Palma del Río en 1992, fragmento) (Imagen: Embrión. Escultura madera/vidrio/papel de arroz. Japón, Shimewaru 1997)